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Louis Lambert (2017)

Un día en la vida. 3TTMAN y la pintura utópica.

Con el rumor de sus voces hice mi estética» Valle Inclán. Dudaba sobre como titular este breve texto acerca del trabajo de 3ttman. Y finalmente escogeré uno distinto al que pretendía ser el primero. Obviaré esa idea original porque al fin y al cabo muchos títulos podrían ser válidos y como en su pintura, una cosa puede ser al mismo tiempo esa cosa y otra distinta.

Obsesionado por una célebre canción de The Beatles, A day in the life, sin mucha mayor relación con el arte de 3ttman, se me ocurrió darle ese nombre a este texto. Suena el despertador y múltiples interrogantes emergen en cascada. Así se comporta su pintura, que en ella todo sucede. Podría parecer excesivo dar comienzo a una reflexión sobre su pintura con una afirmación tan amplia; pero sin ánimo de exagerar existe una interpretación muy verosímil de su trabajo entendiendo éste como el mismo discurrir de cualquier día en la vida.

Ojeando los primeros bocetos de este libro, me encuentro que mientras una parte de sus cuadros o intervenciones despiertan, otras parecen echarse a dormir. Y no sólo por el cambio horario y el jet lag de una pintura repartida por diversos lugares del mundo, sino por una tremenda veracidad que responde de manera inmediata al contexto en la que se desenvuelve en cada ocasión. Usera, Atlanta, Lodz, Beçanson... Así, encontramos pintura picante, salada, una caldosa y otra medio seca. Despierta y somnolienta. El aire, el clima y el ciclo de la vida pone en funcionamiento la pintura arrolladora de 3ttman. Y como espectadores nos enfrentamos a su pintura como lo haríamos frente a cualquier otra necesidad del día a día. Necesidades distintas según el lugar del mundo en el que nos encontremos en cada momento. Como decía Brancusi a propósito de las herramientas propias de la escultura y sus materiales, también en la pintura existe una adaptación al lugar y al contexto. El trabajo de 3ttman capta de una manera lógica y común, sencilla e innata el comportamiento de la cultura en la que se desarrolla. Desde el respeto y la audacia su pintura nómada es distinta en Marruecos y en Vietnam. Tan distinta como nosotros mismos.

Me gustaría destacar en este sentido algo que se ha ido produciendo recientemente en su trabajo. Un tema que se asomaba en el pasado en su obra pero que ahora ha emergido como asunto central: la cotidianeidad. Es cierto que en esta publicación gran parte de los trabajos e intervenciones matizan este tema que ahora se ha vuelto principal en su pintura, pero de alguna manera avanzan cuestiones fundamentales sobre las que se construye su actual discurso. Lo cotidiano es el tema. Y si antes determinados géneros de la pintura como el bodegón, la naturaleza muerta o el retrato, presentes siempre en la carrera de 3ttman, remitían a lo que hoy se desarrolla con fuerza, lo hacían sólo como tema. Me explico: hoy el tema es también la forma, y lo cotidiano no solo se presenta en forma de género sino en forma de factura pictórica.

Podríamos hablar de una pintura más cotidiana que nunca. Todo lo que aparece en sus cuadros sucede en su vida misma. Y lo que es aún mucho más prodigioso, sucede en nuestra vida misma, su pintura es nuestra vida. Y así, con esa generosidad, sus temas se extienden a los demás, construyendo un discurso que recientemente ha conquistado lo colectivo. Y es que desde hace un tiempo podemos encontrar en la pintura de 3ttman circunstancias que la han hecho desplazarse de un mundo íntimo a otro colectivo. Me atrevería a decir aquí que si bien hace unos años su pintura, ya alejándose de los cánones del grafiti y la pintura callejera, con la que creció como referencia, se situaba en un plano plástico subjetivo, en un imaginario lejano, ahora en su obra reciente, el carácter vital, auténtico y natural se ha ido imponiendo. Distorsionando las escenas de la vida misma, los retratos y los bodegones, utilizando ahora también colores de ensueño que dotan a las escenas pintadas de un exotismo desconocido, el tema de su pintura se agarra con fuerza a la vida, a su vida, que al fin y al cabo, como decíamos antes, es la de todos.

Es cierto que para 3ttman los géneros clásicos y tradicionales de la pintura han sido relevantes siempre. Recuerdo ahora muchos de sus retratos, la serie de naturalezas muertas o incluso revisiones de las escenas religiosas que protagonizaban algunas de las pinturas de los grandes maestros del siglo XV y XVI.

Al mismo tiempo se ha dado una recuperación de lo popular y de algunas cuestiones y temas arraigados a la denominada baja cultura y a las artes decorativas. E incluso todo esto ha venido muchas veces asociado a elementos de la contracultura.

Pero si bien es cierto que las influencias y referencias de 3ttman siempre han tenido que pasar obligatoriamente por un filtro en el que los colores estridentes, los animales inventados y los estampados salvajes nos situaban frente a cierta posmodernidad, había sin lugar a dudas una fuerte inclinación hacia Caravaggio, Chardin, Delacroix, Courbet, Matisse, Hockney o Boshier, dejando así que los temas y las escenas sucedieran en otro lugar, en otro tiempo. La utopía pictórica, la idealización de la iconografía y la magia poderosa de las escenas que narra sobre las paredes, esa felicidad pasmosa con la que se arrastra la pintura dejando entrever el paraíso de las formas y los colores, nos conduce hacia un universo singular que transgrede la lógica cultural.

Una jirafa en la ciudad, un animal fantástico, la efervescencia de la cabeza de Julio Verne, paisajes marítimos y hombres-máquina. Todo ello con el fascinante resultado de cambiar nuestra manera de percibir dicha realidad. 3ttman altera los códigos de lo que somos mediante el instrumento de la pintura. Y como ya hiciera Ingres o más tarde Matisse modifica desde la forma, desde una mera línea de contorno, lo que verdaderamente son las cosas. La figura en la pintura de 3ttman no se deforma con la mano sino con el ojo. El ojo que pinta y desvela aquello a lo que la mano no alcanza. Su pintura, se desvela en la proximidad como algo mucho más carnal. Se descubre como un ejercicio que no conlleva en exclusiva la mano sino que en su propia transfiguración, la piel y la escena en sí, se construyen gracias al ojo. Ese que percibe de frente y de refilón lo que está sucediendo en ese preciso instante, que cambiará justo en el momento siguiente. Desde ese fabuloso ilusionismo óptico 3ttman no se olvida de dotar a sus escenas, temas, figuras y objetos de una honda consistencia. Lejos de velar su pintura, ésta se vuelve resistente, y tal y como hacían los cubistas no sólo pinta lo que se ve de las cosas sino lo que se sabe de ellas.

Pablo Flórez