Del 6 de febrero al 17 de abril

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Maria Herreros (2014)

Cata de palabras, vocabulario para sibaritas

¿Las cuclillas pican? ¿Cuánto rebota una albóndiga? ¿Y el almíbar? ¿Es realmente así de dulce o esconde una personalidad oscura y revolucionaria?

Algunas palabras no son lo que parecen... típico que te las cruzas por la calle y piensas: “¿Qué hará una palabra así con un significado como ese?”. Esta observación, que a priori puede resultar inútil, es el argumento de la obra que tienes en tus manos.

“Cata de palabras: vocabulario para sibaritas” es un experimento absurdo o no, que consiste en chupar la cáscara de las palabras y tirar lo de dentro. Desde luego que no existe ninguna base científica de por medio. Aquí no hay normas ni manuales de uso; no importa el contexto de la oración o la etimología de las palabras. Lo realmente atractivo es jugar con ellas, echárselas a la boca y cerrar los ojos para sentir cómo se deshacen hasta perder su significado original. El resultado es una cuidada selección de palabras deliciosas por su significante, no por su significado, que ofrece al lector una nueva perspectiva del lenguaje y otro pasatiempo estúpido para esas tardes de domingo.

¿Y esto? ¿A santo de qué? Pues todo comenzó con una sola palabra: chancleta. Se coló descaradamente en una conversación en la que no pintaba nada y con la tontería terminó por convertirse en el centro de atención.

Chancleta. Sonaba graciosa, masticable, así que la repetimos varias veces, aportando siempre matices nuevos. Tan en serio iba la cosa que cuando nos dimos cuenta estábamos analizando su textura, su sabor y hasta su aroma, ignorando a ese objeto de caucho que ahora tienes en mente. Entonces tuvimos una minúscula revelación, un secreto tan mal guardado que cualquiera podría haberse dado cuenta: las palabras llevan una doble vida. Es así, por el día trabajan para la RAE en las mejores enciclopedias, diccionarios y vocabularios de la ciudad, haciendo lo que todo el mundo espera que hagan, pero al sonar la campana se arrancan el significado, lo arrojan al fondo de sus taquillas y salen a pasárselo bien.

Tal vez sea una chorrada, pero hay quienes defienden que la realidad es cien por cien subjetiva y puede tener infinidad de lecturas, más allá de lo prefabricado. Entre ese peculiar grupo de personas nos encontramos María Herreros y Jorge Herrero, autores de este libro y de algún que otro disparate más. Ella, artista de nacimiento, ilustradora compulsiva y defensora del trabajo duro; Él, redactor publicitario, aprendiz de escritor y experto en pensar cosas raras; Ambos, con la casa llena de cuchillos de palo. En este pequeño proyecto, sin más pretensión que la de entretener, confluyen nuestro gusto por lo irracional, el afán por buscarle tres pies al gato y una particular manera de ver la vida, presente en cada trazo y en cada letra.

Nuestro objetivo, como ya advertíamos, no es otro que el de hacerte pasar un buen rato en compañía de las palabras. Puedes reírte en su cara, acariciarlas, golpearlas contra la pared, regalarles un fin de semana romántico en la sierra o experimentar sexualmente con ellas. Lo que quieras. Sólo ponemos una condición: cuando te las encuentres de frente haz como si no las conocieses de nada; con este pequeño truco te resultará mucho más fácil juzgarlas únicamente por su físico y detectar esa segunda identidad que muy pocas veces se aprecia.

Y hasta aquí la teoría, ya va siendo hora de comenzar tu visita por esta inusual bodega. A lo largo del recorrido tendrás ocasión de probar algunos de nuestros mejores vocablos, seleccionados cuidadosamente a mano generación tras generación. Te invitamos a saborearlos con todo el mimo del mundo, algo de imaginación y un traguito de agua entre cata y cata, como suelen hacer los que saben de vino.

¡A tu salud!

Jorge Herrero