Del 6 de febrero al 17 de abril

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Mario Mankey (2021)

Antropoceno Alfa

A lo largo de millones de años de vida en nuestro planeta, capas y capas de acontecimientos geológicos se han ido acumulando como en un lienzo se superpone el pigmento. En este sistema, es el último estrato el que se hace presente y explica los anteriores. Ese último sedimento es el que nos desvela en qué momento estamos de nuestra existencia. Los geólogos coinciden en denominar a esa capa, la actual, como Antropoceno, que precisamente se caracteriza por el significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres. Desde la explosión de las bombas nucleares en Japón por parte de las fuerzas aliadas, que marcaron el final de la Segunda Guerra Mundial, el hombre ha pensado que podría controlarlo todo, que el potente vehículo vencedor jamás se saldría de la carretera y que nunca haría falta soltar el acelerador.

Vivimos una crisis que radica en el modelo patriarcal de masculinidad. Un segmento de humanos perpetúan sus reglas sin pensar en la responsabilidad que tenemos respecto a cómo nos relacionamos con nuestro finito planeta. El poder ha sido el centro de nuestra sociedad durante siglos. Los gobiernos pasados han sido básicamente dominados por hombres. Por ello, muchos de nuestros problemas hoy día son síntoma de un mundo dominado por lo masculino. Otra gran parte de la humanidad, aun estando compuesta por múltiples opciones de vivir su género o directamente sin reconocerse en él, han acabado renunciando de esa actitud masculina destructiva y dictatorial, pero han obedecido, cerrando los ojos. Con los paradigmas de la imposición de la fuerza, el macho alfa sobre el resto, opulencia, músculo y poder, nos encontramos constantemente compitiendo para alguien o algo.

La sociedad ha fomentado una cultura de ganadores gracias al uso de la fuerza. ¿Podríamos imaginar un mundo creado por las minorías oprimidas? ¿Se enfocarían en el cuidado, respeto y equilibrio, en vez de en el dinero y la fama? ¿El futuro de nuestro planeta seguiría siendo el mismo? Mario Mankey, en la serie de trabajos «Pasado infinito, futuro caduco», se dedica a analizar un futuro con fecha de caducidad. Esta perspectiva se fundamenta en el estudio de su entorno más cercano, obteniendo ciertos axiomas de funcionamiento que fácilmente se pueden extrapolar a un escenario más vasto. Sin embargo, en otras ocasiones, nos deja vislumbrar pinceladas de esperanza para el equilibrio de nuestra especie, como en la serie «Hechos y deseos desde el Antropoceno». En todas las obras se aborda la contradicción, tan intrínsecamente humana, dejando entrever los comportamientos fruto de la inercia genética y la caprichosa conformación del individuo por el entorno. En definitiva, la lucha entre deseo y realidad. Destrucción y solapamiento, consciencia e inconsciencia, cálculo e improvisación, lo orgánico contra lo sistemático, artificialidad e instinto, son algunos de los grupos de conceptos antagónicos con los que juega el artista, a veces frivolizando, otras ironizando.

Mediante el uso de figuras o gestos, todo ello está presente en cada pieza, llevando la contradicción como estandarte y tratando de hacer una crónica de nuestra esencia enmarcándola en el momento y escenario en el que vivimos. La creación, necesaria para redimir la angustia y comenzar el diálogo con el espectador, se materializa afrontando una pintura, una escultura o cualquier otra disciplina. La pieza simplemente es el desencadenante para manifestar el concepto y comunicarlo de la mejor manera posible. 

Con cerrar los ojos no es suficiente. Por muy fuerte que los cerremos, y por muy fuerte que deseemos que no ocurra, nos enfrentamos al final del mundo según lo conocemos. Es posible que ni tirando del freno de mano a última hora lo podamos evitar. ¿Queda menos para conocer el significado de nuestra existencia?