Del 6 de febrero al 17 de abril

Martes y miércoles de 17 a 20 h.

Jueves, viernes y sábado de 10 a 14 h y de 17 a 20 h.

Lunes, domingos y festivos cerrado

Mohamed L’Ghacham (2019)

Intimidad a gran escala

Me topo con algo extinto y emocionante. Álbumes que se multiplican por segundos y se apilan en cajones que me hacen estornudar. Identifico a mis padres cuando aún no lo eran y más tarde me encuentro a mí misma en forma de bebé en fotografías. También veo trozos de pasteles y de fiestas de cumpleaños, brindis, comidas, caras desconocidas, lámparas, amigos, habitaciones desangeladas, flores, gestos, pasos de baile, niños y sillas. Todo este imaginario es el germen y el contenido de las obras de Mohamed L’Ghacham. Momentos guardados en un mueble que nadie toca.

L’Ghacham cuenta con una formación híbrida e intermitente. En primer lugar, exterioriza su talento a través del grafiti y en compañía de sus amigos de forma improvisada como él mismo describe. Más tarde empieza y abandona sus estudios de Ilustración y Artes aplicadas al muro. Finalmente, es becado para desarrollar su técnica en Barcelona Academy of Art, complementando así su conocimiento previo. De esta manera surge un artista precoz e intuitivo, que mezcla la frescura de la calle, el dominio del medio pictórico así como el mural y la disciplina que requiere el género figurativo clásico. Con el auge de las redes sociales como telón de fondo y un trabajo constante, L’Ghacham cosecha seguidores y suma colaboraciones con colegas de profesión y festivales por todo el globo.

Este pintor de origen árabe, crecido en el Maresme y actualmente afincado en Barcelona utiliza estos fragmentos íntimos y los exhibe a través de sus muros y de sus cuadros. No resulta un ejercicio intrusivo puesto que su mezcla de trazos da paso a imágenes extraordinariamente delicadas. Traslada estas instantáneas mundanas, instaladas en la indiferencia y las coloca en un lugar protagonista de forma respetuosa. L’Ghacham nos propone pedazos de cotidianidad en edificios de toda índole y en distintos puntos geográficos, como Basilea, París, Madrid, Rabat, Ragusa, Fuerteventura, Ostende, Los Ángeles o Schiedam. También a través de lienzos que forman su obra de estudio y que pueden verse en galerías como PDP Gallery, con sedes en Francia y en Estados Unidos.

Se establece un diálogo entre las obras citadas y los transeúntes puntuales o asiduos que son testimonios de las imágenes plasmadas. Estas sobrecogen al espectador por lo evidente de su envergadura y por su realismo plácido. L’Ghacham trabaja con la espontaneidad que le remiten los fragmentos que escoge, el tono nostálgico que aporta la fotografía muchas veces analógica y la condición eterna del momento capturado. Llama la atención su arte realista combinado con acabados más desenfadados, dejando en un segundo plano la nitidez de los detalles dibujados.

El género pictórico que desarrolla L’Ghacham es embargado de su lugar de origen tradicional y es plasmado en el soporte mural. Estos archivos costumbristas repercuten en el contexto espacial y articulan un paisaje renovado. Son escaparates que nos revelan quizás momentos coincidentes de la cotidianidad que se vive en ese edificio en concreto.

Focaliza su arte en partículas de información sutiles como el gesto que se desprende de las figuras retratadas y el uso del color sosegado. Se intuye cierta improvisación en la configuración de su compendio de imágenes por ejemplo a través de rostros no acabados o sugeridos. No parece que sentencie una interpretación atada a su autoría sino que anima a su público a ahondar en sus propias reflexiones o sensaciones.

Una de sus últimas propuestas es la colección «Colorado», a través de diversos lienzos crea una narrativa donde prima la naturaleza como espacio social y el interior de estancias en calma. Uno de ellos muestra una habitación de color blanco y una pareja descansando sobre un sofá de tono rojo. Quizás acaban de llegar a su casa pues la chica no se ha quitado el bolso de encima y lleva la chaqueta puesta o por lo contrario tienen que irse y no quieren. Los dos parecen cansados pero a la vez tienen una mueca de satisfacción en sus caras. Sus posiciones nos indican que están cómodos y que de momento no se van a mover. Este artista heterogéneo consigue transmitir en sus piezas cierta quietud, ya sea mediante poses planificadas, ademanes robados o bodegones imprevistos.

Antes de dejar los álbumes en su sitio, fotografío algunas de las fotos y se las envío a Mohamed. Me recuerdan inevitablemente a su obra y no me resisto a ofrecerle dicho material. Quizás propicio un latente conflicto intergeneracional, pero no quiero que su producción cese, así que el hurto es inevitable.

Judith Trench