Pepe Monfort Barberà (2022)

DESCIFRANDO EL ESPACIO

“Soñamos en las líneas y las líneas sueñan en nosotros, son sueños que resuenan juntos formando un solo sueño, o un sueño compartido”

Pablo Palazuelo

La intuición se caracteriza por ser una forma de conocimiento inmediato, en cuya adquisición no media ningún razonamiento, ninguna deducción, y ningún acto consciente.

En la producción artística de Pepe Monfort hay algo de todo esto. Sobreviene una visión kantiana de la estética según la cual la obra está desprovista de toda finalidad semántica. No hay un concepto previo, sino que la idea es el propio acto estético. Los complejos desarrollos geométricos prosperan más en la apariencia que en la sustancia, engendrando artefactos de una enorme singularidad. De su espontánea ejecución nacen estructuras y redes que crecen de manera orgánica en un proceso en el que la pulsión del creador y el ritmo se antojan como parte fundamental de la experiencia creativa.

Sin abandonar la inmediatez de obras anteriores, en esta intervención sí existe un proceso a priori. A la gestualidad del trazo se suma el uso de superficies industriales mecanizadas. La incorporación de elementos de PVC, madera y cartón aporta nuevas texturas a la obra del artista, modificando y reorganizando las superficies en un espacio tridimensional. Hay una mención al objeto construido industrialmente, por un lado, mientras que, por otro, se mantiene la sensación epidérmica del dibujo que caracteriza su obra.

Este enriquecimiento del lenguaje visual viene acompañado de un cambio de escala con respecto a sus anteriores trabajos. En esta ocasión el espacio expositivo no actúa como mero contenedor de la obra, sino que pasa a ser parte constituyente de la misma. La realidad física de la sala no solo dialoga con los planos que crea el artista, sino que se transforma en soporte de sus desarrollos. Las paredes median entre figura, elementos modulares y collages. El vacío de los muros y el dibujo intercambian cualidades para finalmente reconocerse en un todo en el que quedan diluidos los diferentes soportes empleados y en el que la línea se impone como elemento integrador e igualador de las diferentes superficies y materiales. La emoción nace de esta nueva sensibilidad en el empleo del volumen y la ampliación de espacios.

El arte es igual a la experiencia y esto, en el caso de Pepe Monfort, nos lleva indefectiblemente a su profesión de arquitecto. En sus obras descubrimos de manera inconsciente una preocupación por el orden y un énfasis en la creación de efectos espaciales. Hay una necesidad de construir, de trascender los límites físicos del dibujo; la explosión de las tres dimensiones en la imagen bidimensional, los trazos que van progresando a través de los diferentes paramentos, espacios que se tocan y comunican con otros… Rasgos que sugieren al espectador distintos modos de entender el espacio y dan fe de esa coexistencia entre el universo gráfico y el arquitectónico.

Esta intervención nos invita a adentrarnos y a circular por las tramas construidas por el artista. En la relación entre el contorno y el espacio es donde el objeto se hace sensible, se construye y muta. Cada experiencia o impresión se convierte en una existencia distinta. Como a menudo sucede con el buen arte, es una obra fácil de ver. Entre sus formas el espectador se sentirá cómodo y explorará cualidades de la belleza como la serenidad, la armonía o la proporción, además de vivir espacios que deberá terminar de procesar y completar en el propio acto de la percepción.

Víctor Monfort Pellicer