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Sam3 (2014)

Un juego serio

De sobra sabemos que un mapa muestra tanto como esconde. Sam3 es un artista complejo a pesar de la simplicidad aparente de sus imágenes. Y lo es porque la lectura a la que invitan sus intervenciones se suspende en un tiempo lento, aún cuando la iconicidad de las mismas nos permita conectar rápidamente con ellas.

Esta paradoja se basa en el desplazamiento al que nos obligan las escenas que dibuja. Como para comprender la pintura de Arcimboldo recomendaba Vasari ejercer una doble contemplación, de lejos y de cerca, para abarcar las intervenciones urbanas de Sam3 necesitamos ralentizar nuestro paso y deambular multiplicando los puntos de vista sobre ellas. Y esto hoy, cuando las ciudades son diseñadas cada vez más para ser espacios del consumo acelerado, demuestra una voluntad crítica y política en Sam3.

Desde una primera etapa, en la que predominaba en su trabajo un barroquismo formal exacerbado por un gran dominio técnico del spray y el gusto por inundar de color sus piezas; poco a poco, las influencias del graffiti old school se fueron hibridando con otros referentes y tradiciones hasta llegar a estas sombras poéticas con las que muchos nos hemos tropezado viajando por ciudades como Murcia, Granada, Barcelona, Berlín, Oporto, Roma, Nueva York, Quito o Sao Paulo.

El interés por la emblemática, las representaciones alquímicas y las técnicas calcográficas maridaron hace tiempo con la atención que Sam3 prestó en sus años de formación, en la Facultad de Bellas Artes de Granada, a autores como Guy Debord, Matt Mullican o Rogelio López Cuenca. De aquí deviene su visión compleja de la ciudad como una estructura gramatical densa llena de signos de una neolengua (Orwell, fue otra de sus influyentes lecturas) cada vez menos difícil de percibir. Y por supuesto, también una reacción plástica a ello.

A esta utopía del progreso consideramos que reaccionan sus imágenes. Vemos en ellas la aparición de figuras míticas de la cosmología clásica, de la época fundacional de la civitas mediterránea. Kouros, titanes, deidades y humanos que nos traen la duda platónica a lo real y sus apariencias mediante la articulación de sombras en infinidad de escenas. Una contra-utopía en forma de vuelta al origen de la plástica, a su función reparadora, a la capacidad de hacer presente lo ausente, de hacer aparecer el deseo con la sencillez de un contorno relleno en negro. Porque las apariciones de Sam3, sus imágenes, tienen la habilidad de no dejarnos indiferentes a ellas. Nos piden calma, detenimiento, sosiego... tiempo, y tiempo parece ser hoy lo que no tenemos. Cruzarnos con ellas es quedarnos atrapados en un juego serio en el que se ponen en entredicho las convenciones y certezas: las nuestras y las de la sociedad entera.

Como una “caja negra” (Bruno Latour), las composiciones de Sam3 requieren ejercer un proceso de des-encriptación. Decíamos que su sencillez es aparente y que encierran una complejidad semántica que nos obliga a aplicar una lectura activa de ellas para comprender aquello que quizás su rotundidad visual invisibiliza. Esta voluntad que debe practicar el que mira y lee es paralela a la necesidad actual de tomar partido para posicionarnos e interrogar de manera general las estructuras del orden de nuestro espacio y vida en común.

Al calor de los acontecimientos políticos últimos, de las olas de indignación y resistencia que entrecruzan tantos pueblos, sentimos la conformación de una nueva organicidad política y social que rema en aguas aparentemente serenas. La normalidad, terrible palabra que allana lo real y su diversidad, es la ortopedia que corrige y trata de evitar la divergencia. Nos detenemos ante la Voluntas que Sam3 fijó en Vila-real y emergen preguntas que nos invitan a pensar en el nosotros. ¿Somos remeros y timonel o meros pasajeros de la nave? ¿Somos conducidos o conducimos esa fuerza oculta pero enérgica? ¿Es nuestra ruta de llegada o de éxodo?

Aquellos primeros mapas de navegación eran cartografías de dudas, sueños y creaciones mito-poiéticas. Hoy, necesitamos volver a dibujar rutas oscuras, arrugar el mundo, escribir nuevas preguntas para hallar nuevas respuestas. Las imágenes de Sam3 muestran tanto como esconden. Comencemos pacientemente por leerlas.

Antonio Collados Alcaide